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Sus majestades de cine. El Rey Arturo y una docena de reyes de película.

Una buena colección en el séptimo arte de monarcas interesantes cubriendo la práctica totalidad de la historia humana.

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Con el estreno de El Rey Arturo: La leyenda de Excalibur y La decisión del rey, dos películas bastante alejadas en el concepto pero que comparten el protagonismo monárquico, parece que se ponen de moda los reyes de película, a los que habría que añadir a los participantes en la serie de moda, Juego de Tronos, aunque hay que decir que en las tierras del oeste lo que se lleva son las reinas, de las que ya hablamos en su momento.

Y es que hay una buena colección en el séptimo arte de monarcas interesantes cubriendo la práctica totalidad de la historia humana, desde los primeros imperios a los últimos gobernantes monárquicos ya bastante descafeinados por esa tonta insistencia de la plebe de decidir democráticamente a sus gobernantes.

Dada la preeminencia de la cinematografía de origen anglosajón se observa una mayoría de retratos de monarcas de ese mismo proceder, desde el ya nombrado Arturo hasta el magistralmente retratado por Colin Firth en El discurso del rey, Jorge VI, último rey británico hasta la fecha, pasando por el tantas veces cinematográfico Enrique VIII, más famoso que importante, sobre todo debido a un problemilla con las mujeres, la iglesia y el quítame allá un divorcio.

Pero lo anterior no quita que otras monarquías se hayan visto representadas en la gran pantalla, incluída la española, que para algo ha sido una de las coronas más importantes de la historia europea, junto por supuesto a la francesa, la alemana o la rusa. Añadiendo también las más lejanas y exóticas, como la china o la japonesa.

Pero no hagamos esperar más a sus majestades, que es de mala educación y nos puede costar la cabeza según de que antiguo o magnánimo sea el rey, y demos un paseo en el espacio y el tiempo por las cortes de doce+uno de los monarcas más importantes del cine.

<h2>Enrique II de Inglaterra. El león en invierno, de Anthony Harvey, 1968</h2> 1 / 13

Enrique II de Inglaterra. El león en invierno, de Anthony Harvey, 1968

El león es Peter O’Toole haciendo de Enrique II Plantagenet, y el invierno son unas “idílicas navidades” junto con su ex, legendaria Katharine Hepburn/Leonor de Aquitania y sus tres retoños, a cual más sui generis: los que se convertirán en Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra, y Geoffrey. Películón.

<h2>Felipe IV de España. El Rey pasmado, de Imanol Uribe, 1991</h2> 2 / 13

Felipe IV de España. El Rey pasmado, de Imanol Uribe, 1991

Felipe IV se queda pasmado porque le ve las vergüenzas a Laura del Sol, a quien no le da ninguna vergüenza mostrarlas. El problema viene cuando el rey quiera comprobar si la reina está igual de formada. Lo que sigue es una de las mejores comedias del cine español. Tan mordaz como entretenida.

<h2>Ragnar Lodbrok de Dinamarca. Vikingos, de Michael Hirst (2013-)</h2> 3 / 13

Ragnar Lodbrok de Dinamarca. Vikingos, de Michael Hirst (2013-)

Un rey hecho a sí mismo, muy al estilo que Guy Ritchie propone para su versión del rey arturo. El Ragnar Lodbrok de Vikingos es astuto, atractivo, despiadado, ambicioso… uno de los personajes televisivos más interesantes de los últimos años. Y con una atención a los detalles históricos ejemplar.

<h2>Jorge VI de Inglaterra. El discurso del rey, de Tom Hopper, 2010</h2> 4 / 13

Jorge VI de Inglaterra. El discurso del rey, de Tom Hopper, 2010

Excepcional trabajo de Colin Firth y Geoffrey Rush en una de esas películas de visión obligatoria, que explica a las mil maravillas tanto los sinsabores como las victorias de la profesión de monarca. Lo dicho, obligatoria.

<h2>Simba. El Rey León, de Roger Allers y Rob Minkoff, 1994</h2> 5 / 13

Simba. El Rey León, de Roger Allers y Rob Minkoff, 1994

¿Quién ha dicho que lo de ser Rey fuera fácil? Te matan al padre, te exilian y tienes que aprender de la vida junto a dos descerebrados. Todo un clásico Disney, con lo que ello significa, banda sonora para enmarcar, secundarios de lujo y villano de los que dejan marca. El guión… bueno, Akuna Matata.

<h2>Emperador Claudio, Imperio romano. Yo, Claudio, de Herbert Wise, 1976</h2> 6 / 13

Emperador Claudio, Imperio romano. Yo, Claudio, de Herbert Wise, 1976

La que es sin duda una de las mejores series de TV de todos los tiempos no sólo repasa la vida de su protagonista, si no que retrata de manera magistral la época más esplendorosa del Imperio Romano y los reinados de Augusto, Tiberio y Calígula. Como el buen vino.

<h2>Emperador Pu Yi, China. El último emperador, de Bernardo Bertolucci, 1987</h2> 7 / 13

Emperador Pu Yi, China. El último emperador, de Bernardo Bertolucci, 1987

A veces ser rey no significa nada más que ser un símbolo, Y ese símbolo puede ser más o menos necesario, más o menos respetado, más o menos manejado. Interesante película sobre la vida del último emperador del gigante asiático, alguien que no eligió ser lo que fue ni fue nunca lo que quiso.

<h2>Emperador Napoleón, Francia. Napoleón, de Abel Gance, 1927</h2> 8 / 13

Emperador Napoleón, Francia. Napoleón, de Abel Gance, 1927

Si gente como Scorsese, Kubrick o Coppola tachan una película como obra maestra, es indudable que tiene que serlo. Magistral obra de Abel Gance sobre una de las figuras claves de la historia europea. Recomendable, por supuesto, ver la copia restaurada por Coppola en 1981.

<h2>Faraón Keops, Antiguo Egipto. Tierra de faraones, de Howard Hawks, 1955</h2> 9 / 13

Faraón Keops, Antiguo Egipto. Tierra de faraones, de Howard Hawks, 1955

Howard Hawks en la dirección, guión de William Faulkner… todo el espectáculo del cine norteamericano de los cincuenta para retratar el Egipto que construyó la gran pirámide. O sea, una de romanos, pero con egipcios. Una delicia para un sábado por la tarde como los de antes.

<h2>Daniel Dravot, Kafiristán. El hombre que pudo reinar, de John Huston, 1975</h2> 10 / 13

Daniel Dravot, Kafiristán. El hombre que pudo reinar, de John Huston, 1975

Obra maestra del cine de aventuras que mezcla los perdedores habituales de Huston con la épica colonial británica de Gunga Din o Las cuatro plumas. El resultado es un agridulce paseo por las miserias y grandezas de la vida y, sobre todo, un canto a la amistad.

<h2>Rey Mongkut, Siam. El Rey y yo, de Walter Lang.</h2> 11 / 13

Rey Mongkut, Siam. El Rey y yo, de Walter Lang.

Que los reyes también pueden divertirse de lo lindo da fe esta comedia musical que encumbró al calvo más famoso de la historia del cine. Una de esos títulos que prueban la frase de “Ya no se hacen películas así”. Pero afortunadamente, se siguen viendo con igual placer.

<h2>Rey Arturo, Camelot. Excalibur, de John Boorman, 1981</h2> 12 / 13

Rey Arturo, Camelot. Excalibur, de John Boorman, 1981

Mucho va a tener que sufrir el Arturo de Guy Ritchie para superar al de Boorman, protagonista de una película casi tan mítica como el personaje. Fascinante aproximación a la leyenda artúrica llena de referencias oníricas y mágicas. Para comparar.

<h2>Luis XIV, Francia. El hombre de la máscara de hierro, de Randall Wallace, 1998</h2> 13 / 13

Luis XIV, Francia. El hombre de la máscara de hierro, de Randall Wallace, 1998

Reparto de auténtico lujo para llevar a la pantalla la novela de Dumas en su enésima adaptación. Una efectiva puesta al día de los mosqueteros que deja el buen sabor de boca que debería dejar toda película que adapte la obra del inmortal escritor. Todos para una…

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